La visita de la Unió Esportiva Sant Andreu a Majadahonda ha terminado marcada por unos lamentables incidentes a la salida del estadio. Según informa Betevé Esports, una cincuentena de aficionados andreuencs que se habían desplazado hasta el Cerro del Espino para animar a su equipo han sufrido agresiones físicas, insultos racistas y gritos de catalanofobia por parte de un grupo de radicales locales, en unos hechos que han obligado a la Guardia Civil a intervenir para garantizar su seguridad. Los incidentes se han producido cuando los seguidores cuadribarrats se disponían a abandonar las instalaciones después del partido que ha terminado con derrota andreuenca por 2-1. En ese momento, un grupo de ultras del conjunto madrileño les habría increpado y habría lanzado latas de cerveza contra ellos. La situación ha ido subiendo de tono con símbolos fascistas por parte de los aficionados locales, gritos racistas con palabras como «mono» y insultos catalanófobos contra los seguidores del Sant Andreu.
❌ Condenamos la intimidación y las agresiones físicas, racistas y catalanófobas que han sufrido algunos de nuestros aficionados antes de entrar al Cerro del Espino por parte de un grupo de fascistas que les estaban esperando. También han intimidado a un periodista local que grababa imágenes y que ha tenido que ser escoltado. Todo el apoyo a los nuestros 🫂💛❤️
— Unió Esportiva Sant Andreu (@uesantandreu) 24 de octubre de 2026
Un aficionado agredido y un periodista increpado
La tensión ha derivado en una agresión física. En medio de los incidentes, un seguidor andreuenc recibió un puñetazo y le robaron la sudadera, después de que los radicales locales amenazaran con enfrentarse físicamente. Los hechos también han afectado a un periodista que intentaba grabar lo que estaba ocurriendo. El profesional ha sido increpado por los ultras, que habrían intentado perseguirlo antes de que pudiera acceder a la sala de prensa. Ante el riesgo de que la situación fuera a más, la Guardia Civil acompañó a los aficionados del Sant Andreu para facilitarles la salida del estadio, ya que los radicales continuaban esperándoles en el exterior.
El desplazamiento a Majadahonda, que debía ser una jornada de apoyo al equipo, ha terminado convertido en una experiencia marcada por la violencia y la discriminación contra Cataluña. Los insultos racistas y los ataques contra la identidad catalana de los seguidores cuadribarrats han enturbiado una cita deportiva que debería haber transcurrido con normalidad. Los hechos vuelven a evidenciar la necesidad de combatir las actitudes violentas y discriminatorias en los estadios y en sus alrededores.
