El Espanyol ha vuelto a tocar fondo este sábado en el Ramón Sánchez-Pizjuán. El conjunto blanquiazul ha caído por 2-1 ante el Sevilla en un partido que tenía prácticamente controlado cuando solo faltaban diez minutos para el final, pero que ha acabado escapándose de la manera más cruel posible. El equipo de Manolo González ha desaprovechado una ventaja mínima y ha encajado dos goles en el tramo final que han provocado una nueva derrota dolorosa en una temporada que se está complicando cada vez más. El golpe ha sido especialmente duro porque el Espanyol había hecho durante muchos minutos un partido muy serio. Los pericos han resistido el dominio inicial del Sevilla y han sabido esperar su momento. Tras una primera parte igualada y con pocas ocasiones claras, el conjunto catalán ha golpeado en la segunda mitad gracias a una acción de Dolan, que ha adelantado a los blanquiazules y ha silenciado temporalmente el Sánchez-Pizjuán.
Con el 0-1, el Espanyol parecía tener el partido totalmente controlado. El Sevilla atacaba más con corazón que con fútbol y los pericos se defendían con orden, sin conceder grandes oportunidades. Pero todo cambió en los últimos minutos. La presión sevillista y el nerviosismo de los catalanes acabaron inclinando el duelo. Primero llegó el empate tras una acción embarullada dentro del área que remató Andrés Castrín y, cuando el partido ya parecía destinado al reparto de puntos, Akor Adams culminó la remontada local con un tiro desde fuera del área que dejó helado al Espanyol.

Una crisis que ya preocupa mucho
La derrota ha confirmado el dramático momento que vive el Espanyol. Los blanquiazules continúan sin ganar en toda la segunda vuelta y aún no han conseguido ninguna victoria este 2026, una racha alarmante que está acercando al equipo peligrosamente a la zona de descenso. Hace solo unas semanas, la permanencia parecía prácticamente asegurada, pero el equipo se ha desplomado en el momento más delicado del curso. La falta de contundencia ofensiva, los errores defensivos y la fragilidad mental en los minutos finales han condenado a un Espanyol que cada jornada transmite más inseguridad. El calendario tampoco ayuda y el margen sobre el descenso se ha reducido hasta los solo dos puntos. Los datos son demoledores. El Espanyol encadena meses sin celebrar una victoria y solo ha sumado empates y derrotas en este 2026. La dinámica es una de las peores de toda la categoría y el temor a una tragedia deportiva ha comenzado a instalarse entre la afición perica.
Lo más preocupante es la sensación de impotencia que transmite el equipo. Contra el Sevilla, los blanquiazules han vuelto a demostrar que compiten bien durante muchos minutos, pero también que cualquier contratiempo los hunde emocionalmente. Cuando los locales comenzaron a atacar en el tramo final, el Espanyol se desconectó y acabó cediendo un partido que tenía prácticamente ganado. Ahora, el conjunto catalán afronta las últimas jornadas con una presión enorme y con la obligación urgente de reaccionar. El margen de error prácticamente ha desaparecido y el fantasma del descenso vuelve a aparecer con fuerza en Cornellà-El Prat. Si el equipo no consigue revertir esta dinámica inmediatamente, lo que parecía una temporada tranquila podría acabar convirtiéndose en una auténtica pesadilla.
