Luís Vañó, un Villar en la Federación Española de Baile Deportivo (2)

El presidente de la FEBD habría aprovechado su posición para regalar títulos de entrenador, manipular la competición y establecer una relación de favors para mantenerse en el cargo

Este miércoles, El Món ponía de manifiesto las irregularidades económicas producidas en la Federación Española de Baile Deportivo y llevadas a cabo por su presidente, el valenciano Luís Vañó, con la aquiescencia de sus compañeros de junta directiva y de los ejecutivos del ente federativo. La relación clientelar y de privilegios diseñada por el máximo mandatario de la Federación ha sido usada, durante los últimos 11 años, para mantener el poder y la posición preeminente de responsabilidad al frente del organismo, un hecho que ha ayudado a Vañó a crear su propia estructura indestructible de gobierno y a convertirse, pese a todo, en miembro de la ejecutiva del Comité Olímpico Español por su trayectoria como dirigente.

Esta estructura tejida en base a las relaciones de clientelismo, similar a la forjada por otros dirigentes deportivos como Ángel María Villar, se nutre principalmente a través de dos aspectos: vínculos y favores económicos y alteraciones del sistema deportivo para mantener a los “protegidos” en posiciones exclusivas. En este segundo reportaje perteneciente a la investigación realizada por este periódico se hacen públicas las anomalías deportivas producidas en la FEBD durante los últimos años, que han provocado la salida de deportistas de élite en dirección a otros países, así como la reducción de 4.000 a 1.800 licencias oficiales en cuestión de seis años.

 

Jueces “comprados”

 

La elección de un técnico como juez de una competición no es casual. En la gran mayoría de torneos de baile organizados en el Estado, los jueces que se encargan de determinar las puntuaciones y la clasificación de los deportistas para las fases finales son seleccionados a dedo por el mismo director de la competición. En la mayoría de ocasiones, este director (cobrando) es el mismo presidente de la FEBD, Luís Vañó, como se puede comprobar en este enlace. Otras veces, es el presidente de la Federación Valenciana de Baile Deportivo, Juan Antonio Martínez, de quién ya explicamos su relación estrecha con el presidente de la FEBD. Y en menor medida, otros directores designados. En la mayoría de los casos, los directores escogen a los jueces de la competición sin pasar por el sorteo previo obligatorio y recogido en la normativa oficial de la misma Federación, sobre todo en los campeonatos estatales.

Normativa de jueces de la FEBD. | FEBD

El exvicepresidente e la FEBD -ahora inhabilitado por el juez único de la misma federación- y persona de máxima confianza de Luís Vañó durante prácticamente once años, Luis Delgado, explica, en declaraciones para El Món, que “los jueces se escogen a dedo, sobre todo en los campeonatos de España. Durante todo el año, teóricamente se hacen sorteos, pero cualquiera de los miembros de la junta directiva, amigos de Vañó y, en algunas ocasiones, yo mismo, cogíamos los jueces que nosotros queríamos”.

 

“Todo esto lo pueden certificar las dos personas responsables de la comisión de jueces, Andreu Mitjans y Vicente Torremadé”. Pero, ¿por qué motivo se escogen los jueces? “Lo hacen para asegurarse los resultados”, dice Delgado. “Cuando no hay interés en la competición, hay sorteo, pese a que nunca ha sido público. Hay personas que han juzgado seis o siete competiciones nacionales y otros que o han juzgado ninguna”, manifiesta el exvicepresidente. Y concluye: “Quién controla la organización, controla a los jueces. Y quién controla a los jueces, controla la competición”.

 

En varias ocasiones, tal y como ha podido comprobar El Mónlos jueces de confianza han recibido las indicaciones adecuadas para el funcionamiento previsto de la competición. Previsto por el director, claro. En un mensaje recibido por Luis Delgado en mayo de 2016 -al que ha tenido acceso este periódico-, el encargado de controlar la designación de los jueces y persona de confianza de Luís Vañó en la FEBD, Siscu Pérez, pide explícitamente al exvicepresidente de la Federación la clasificación para las semifinales o la final de una pareja rusa, en una competición celebrada en Sochi el mismo 2016.

Unas peticiones que no sólo se producen a nivel estatal, sino que se repiten también en torneos internacionales, dónde ciertos jueces reciben consignas claras, como la que demuestra otro mensaje de teléfono recibido por Luis Delgado: “Good morning Luis, please: junior 2 – no.3 for 1th place; no.2 2nd. Adult – no.3 podium (2-3), no.21. 100% final”. Además, la normativa de la Federación Española permite que los entrenadores sean los jueces de sus propias parejas y, para más incomodidad, de las parejas rivales de sus deportistas, unas reglas que atentan contra el espíritu de la competición. De hecho, en un ejemplo incluído en la denúncia interpuesta ante el Consejo Superior de Deportes contra la gestión de Luís Vañó, a la que ha tenido acceso El Món, se detalla una situación ocurrida en la competición de 10 Bailes, la más dura de las nacionales y la que combina los bailes Standard y Latino, disputada en abril de 2016 en L’Hospitalet de l’Infant. Hasta entonces, la puntuación de esta prueba se obtenía del resultado de sumar las notas de los cinco bailes standard y los cinco latinos. A última hora, el presidente Vañó decidió otorgar más puntuación al baile latino en perjuicio del standard, cambiando completamente la avaluación de los participantes. La comunicación del cambio de puntuación, según ha podido confirmar este diario en palabras de uno de los jueces convocados, se produjo segundos antes de empezar la prueba. La ganadora fue una pareja entrenada por Siscu Pérez, que también formaba parte del equipo de jueces.

 

En un informe aportado en la denúncia ante el CSD, con fecha 11 de junio de 2017, el Comité de Jueces de la FEBD clarifica la delimitación de sus funciones desde el año 2014: “A partir de 2014, y sin previa explicación al colectivo y aún menos al Comité de Jueces, la designación de los jueces se lleva a cabo directamente por presidencia. En los siguientes campeonatos, desde presidencia, se confeccionaba la lista de jueces de estas categorías y el Comité las revisábamos por si había alguna incompatibilidad familiar o de clubs vinculados [prohibido según normativa]. A partir del campeonato de 10 Bailes de 2017 y de Latinos de 2017, desconocemos el sistema aplicado, dado que ya no se ha contado con nuestros servicios”.

 

Por todas estas sospechas, toda una serie de bailarines de primer nivel ha decidido irse a competir lejos de la ampara de la Federación Española de Baile Deportivo, como son los casos representativos de Edgar Marcos y su pareja Alina, actuales campeones de Polonia y valorados entre las diez mejores parejas del mundo; y Diego Arias y Katerina Ermolina, compitiendo para Rúsia y considerados también entre las diez mejores parejas mundiales. En palabras plasmadas en la denúncia, la pareja formada por Marc Giménez y Valeria Urymahava detalla su caso: “Dejamos la Federación Española en 2012, después del campeonato celebrado en Alcorcón (Madrid) dónde, habiendo tenido antecedentes previos en los campeonatos de 2011 y 2012, nos vimos obligados a dejar de creer en el baile deportivo en España y a no seguir más en una Federación que opta por manipular los resultados de los campeonatos”.

 

Los títulos de entrenador, bajo sospecha

 

Desde la temporada 2014-15 y a través de una normativa impuesta por la Federación Española de Baile Deportivo, todos los clubes con deportista de nivel A, B o C tienen que tener enternadores con el título conrrespondiente a la categoría en la cuál participan sus asociados. Es decir, si un club dispone de una pareja con nivel A, tendrá que tener un entrenador de nivel A. A partir de esa decisión, la FEBD organizó sesiones informativas previas a los exámenes y nombró a un Comité Formativo formado por Carles González, Albert Mota y Cels Fort.

 

En un informe al que ha tenido acceso El Món, Carles González -máximo responsable de la formación- pone de manifiesto las irregularidades ocurridas en el proceso de titulación, entre las cuáles destacan la concesión de títulos de máxima categoría y de categoría B a personas que, o bien no se presentaron a las jornadas de información, o bien no se presentaron a los exámenes o bien los suspendieron, como es el caso destacable del presidente de la Federación Valenciana de Baile Deportivo, Juan Antonio Martínez y de su esposa, Gloria Ordinaña, que no se presentaro a los exámenes pero que obtuvieron los títulos de categoría A.

 

Después de no haberse presentado a los exámenes iniciales, un grupo de gente incorporada en el informe tuvo una segunda oportunidad en una recuperación realizada en Guadalajara. Ninguna de las personas del informe aprobó los exámenes de recuperación -algunos tampoco se presentaron-, a diferencia de otros participantes que habían suspendido o no se habían presentado a la primera convocatoria. Por órdenes del presidente Luís Vañó y con la oposición del Comité Formativo, la FEBD quiso convocar una segunda recuperación. “El Comité Formativo se opone rotundamente, ya que supone un agravio respecto a los demás aspirantes”, incide González en el informe. Ante la negativa, Luís Vañó decidió prescindir del Comité Formativo en una carta enviada 13 días antes de la segunda recuperación, dónde acabaron recibiendo título federativo todo el grupo de entrenadores registrados en la lista.

Comentaris

    Anònim Octubre 18, 2021 12:14 pm
    ¿Como es posible que tras todos estos escándalos esta persona siga presidiendo la federación española de baile deportivo?

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